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Anillos de Ondas Electromagnéticas Alrededor de Estrellas
 
Hay estrellas con planetas. Estrellas con estrellas compañeras. Estrellas con discos en forma de panqueques formados por restos rocosos. ¿Pero que hay respecto a las jóvenes, calientes y pesadas estrellas sumergidas en grandes nubes internas en forma tubular de gas apenas resplandeciente?.
Los astrónomos habían sospechado que los densos anillos constituyen la firma que garantiza la existencia de fuertes campos magnéticos alrededor de algunas estrellas. Algunas veces, las superficies de estas “estrellas magnéticas” poseen composiciones químicas peculiares, es decir cantidades bajas de “elementos pesados” como el hierro. Ahora un equipo de astrónomos que analizan información archivada sobre cuatro estrellas proporciona evidencia convincente del eslabón entre los anillos y los campos magnéticos. El equipo también sugiere que los anillos alrededor de las estrellas masivas son más comunes de lo que parecía. El estudio muestra que las estrellas magnéticas con abundancia química normal, también pueden tener anillos.
“Constituye una piedra fundamental en astronomía el hecho de poder identificar características de diferentes tipos de estrellas que unifican  sus condiciones y las ubican bajo un mismo techo”, dice Myron Smith, científico del Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial (Baltimore, Maryland). “Estamos encontrando que puede existir al menos dos veces la cantidad de estrellas masivas con anillos que originalmente se pensaba. En todas estas estrellas, los anillos son creados y mantenidos a través del mismo mecanismo: campos magnéticos estables. Los anillos se forman a partir de la colisión de partículas que fluyen a lo largo de las líneas de campo”. Los resultados de Smith fueron publicados recientemente en los reportes de astronomía y astrofísica.
Smith y su colega Detlef Groote de la Universidad de Hamburgo (Alemania), analizaron datos recogidos durante 16 años referentes a cuatro estrellas observadas en luz ultravioleta con el instrumento IUE (International Ultraviolet Explorer), un satélite que observó los cielos desde 1978 a 1996. La biblioteca digital del aparato está almacenada e un archivo general destinado a todas las misiones (Multi-Mission Archive) en el Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial. Dos de las superficies estelares mostraron abundancias químicas normales, consistentes en una mezcla de hidrógeno, helio y elementos pesados tales como le hierro.
El otro par exhibió bajos contenidos de elementos pesados. Las cuatro estrellas tienen una edad de aproximadamente 10 millones de años y son varias veces más pesadas que el Sol.
Los astrónomos no pudieron observar los campos magnéticos de las estrellas de forma directa, pero intuyeron su existencia estudiando el color de los anillos (características espectrales). En le análisis Smith y Groote encontraron que los anillos absorbían luz en muchas longitudes de onda, especialmente en el ultravioleta.
Los científicos que previamente estudiaron estas estrellas anilladas notaron que la luz proveniente de ellas se atenuaba a intervalos periódicos. Smith y Groote encuentran que los anillos que atraviesan la visual frente a la estrella son los causantes de esta atenuación.
Ellos también se encontraron sorprendidos puesto que los anillos revelaban fuertes evidencias espectrales pertenecientes a gases calientes constituidos por nitrógeno y carbono. Normalmente, estos gases no se encuentran lo suficientemente calientes como para verse. La temperatura de los gases resultó de unos 50.000 K, unas dos veces la temperatura de las superficies estelares.
“Supimos que algunos mecanismos dentro de la estrella estaba calentando algo del gas en el anillo”, dice Smith. “La presencia del anillo nos condujo a creer que un campo magnético era responsable del resplandor del nitrógeno”.
Los astrónomos creen que cada estrella contiene un campo magnético en forma de barra similar al de la Tierra. El campo se extiende desde un polo norte magnético hacia un polo sur, cerrándose alrededor de la estrella en un patrón semejante al colector de transito de una autopista. El gas atrapado en las líneas de campo se vería similar a los barrotes de una jaula alrededor de la estrella.
El eje del campo magnético está ligeramente inclinado en relación a su eje de rotación. De este modo, cualquiera que observe la estrella notará que los patrones internos parecen bambolearse a medida que la estrella gira.
El campo magnético simplemente barrado es una pieza clave en el juego cuando se trata la formación del sistema de anillos. Según la teoría popular el campo magnético dirige la corriente de partículas de tal manera que la corriente escapa de la estrella en forma de “viento estelar” (corrientes de partículas cargadas que viajan a unos 4 millones de kilómetros por hora).
Todas las estrellas calientes tienen vientos estelares, pero aquellas sin campos magnéticos liberan corrientes de partículas en todas direcciones.
Las partículas del viento, especialmente aquellas de materiales como le hierro son dirigidas por la intensa radiación proveniente de la estrella y viajan según la dirección del bucle por encima de la estrella. Unas pocas horas más tarde, estas partículas cambian su configuración formando corrientes de materia viajando desde la dirección opuesta, en algún lugar a lo largo del ecuador inclinado del campo magnético estelar.
Las colisiones asemejan una serie de choques frontales de automóviles a lo largo de una carretera congestionada. A medida que las partículas chocan entre sí, se frenan y se congregan alrededor del ecuador, eventualmente formando un anillo denso.
La colisión de partículas además causa que el material resplandezca e irradie a altas energías, detectándolo en longitudes de onda ultravioleta y posiblemente en rayos X.
Smith y Groote encontraron que los densos anillos existían alrededor de muchos, posiblemente todos, los tipos de estrellas masivas con campos magnéticos fuertes.
“Los anillos de diversos tipos de estrellas masivas pueden tener diferentes propiedades espectrales (composiciones químicas). Por ejemplo, en algunas estrellas, las partículas como el hierro se pierden en le espacio, creando anillos con composiciones químicas variadas, pero ahora los científicos comprenden que los anillos, a pesar de ser químicamente diferentes según el tipo de estrella de que se trate, se crearon a través de la misma clase de interacción entre el campo magnético de la estrella y su viento estelar.
 
      Este nuevo concepto unifica grupos estelares aparentemente diferentes”.
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